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¿Por qué debes incluir la chía en tu dieta?

Una cucharada de chía contiene más calcio que un vaso de leche, más omega 3 que el salmón y varios polifenoles: aunque menos, por ejemplo, que los frutos rojos, sí los suficientes como para tener propiedades antioxidantes. También contiene entre 17 y 20% de proteína, un buen número comparado con otros elementos vegetales.

Además, es una gran fuente de fibra (aproximadamente 34%), por lo que promueve un sistema digestivo saludable, ¡y vaya que cualquier cosa que fomente un intestino saludable es buena noticia! Comparada con otras semillas —como el ajonjolí— la chía tiene más proteína y fibra, y menos grasa.

En el terreno de las vitaminas, tiene cubiertas algunas del complejo B: la niacina, la riboflavina y la tiamina. Y también es fuente de algunos minerales, como el fósforo, el potasio, el zinc y el cobre. 

En resumen, si combinas este alimento funcional con una dieta balanceada, obtendrás una gran fuente de proteína, fibra y ácidos grasos.

¿Cómo comerla?

Aunque el uso más común —y práctico— es agregarle una cucharada de chía a tus aguas de sabores, jugos o smoothies y se acabó, es momento de salir de la zona de confort, pues la chía es gran elemento tanto para la repostería como para la cocina salada.

Por su consistencia gelatinosa, la chía es perfecta para sustituir el huevo en los pudines, que puedes preparar en los sabores que se te ocurran: chocolate, plátano, vainilla, lo que prefieras, sólo es cuestión de mezclar los ingredientes y dejarlos en el refrigerador para que tomen consistencia. Aunque también puedes utilizarla como un complemento para el pan dulce —galletas, muffins, scones o hot cakes— o dentro de tus mermeladas. 

En lo salado, una buena idea es agregarla a la masa de la pizza para darle un toque extra de sabor, o al aderezo de tu ensalada para que tenga más textura. Incluso la puedes mezclar con tus albóndigas y tener una porción de fibra en tu platillo principal. El límite es tu imaginación (y Google).

Y recuerda: la ingesta diaria recomendada es de una cucharada al día.
¿Tú cómo la utilizas? Cuéntanos en los comentarios.