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Tu historia: mis recomendaciones para ser muy bien organizada

Veronique, de 50 años, es una mamá citadina de tres (16, 18 y 20 años) que trabaja como directora comercial de una startup digital. Entre la familia y el trabajo, su meta sigue siendo tener más tiempo para ella. Aquí abajo nos comparte su historia.

La idea de estar “bien” organizado no existe: o lo estás o no. En mi caso, tengo un trabajo de tiempo completo con mucha presión, una pareja y tres hijos, por lo que no me queda, realmente, otra opción: tengo que estar organizada si no quiero que mi vida sea un caos. Mi gran secreto es poder aceptar que “pierdo” tiempo para después ganarlo. He aprendido, en ocasiones a las malas, que leer la instrucciones del manual cuidadosamente —lo que puede parecer tedioso— me permite entender mucho más rápido cómo funciona ese nuevo equipo. Pasar una tarde preparándote para una discusión con un cliente —o para una junta— disminuye a la mitad el tiempo que esto suele tomar, además de que se vuelve considerablemente más efectivo. Leer una receta desde el principio hasta el final antes de lanzarte a prepararla te previene de equivocarte y enojarte… Antes de asumir cualquier tarea, sin importar lo que sea, siempre —siempre— me pregunto qué es lo que quiero hacer, cómo pienso hacerlo y cuánto tiempo necesito.

Para contestar estas preguntas, debo tener en cuenta cuánta energía tengo, en realidad, en ese momento. Esto me permite ver de forma más realista si este es el mejor instante para hacer esta tarea o si, tal vez, podría dejarla para algún momento más adecuado. Esta estructura es totalmente contraria a la organización militar: encuentro que mi forma de proceder es reconfortante y, finalmente, me da mucha libertad. Mientras más organizada estoy, tengo más paz mental y es más fácil para mí hacerme tiempo para todo aquello que llegue de forma inesperada, para hacer algo divertido o para, incluso, disfrutar del verdadero lujo de un rato sin hacer nada.