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Tu historia: cosas que le dan sentido a la vida

Louise, de 43 años de edad. Es mamá soltera y muy activa como periodista. Se preocupa por pasar tiempo con sus amigos, pero también por ser una guía para su pequeña hija. A continuación nos comparte su historia.

Cuando me di cuenta de que mi vida iba tan rápido que ya no podía ni disfrutar lo buena que era, llegué a la conclusión de que me estaba perdiendo de algo importante. Así es que mejor opté por organizarme. Desde entonces, decidí complacerme con pequeñas cosas que me hacen sentir en armonía y me ayudan a disfrutar plenamente de la vida y la recompensa de la autoconsciencia. Por ejemplo, ahora disfruto completamente de la comida. La comida simple, pero que me gusta: no sólo comer con prisa o bajo la restricción de alguna dieta complicada. O de tomarme el tiempo para alguna actividad que disfruto. O, incluso, disfrutar de no hacer absolutamente nada —en vez de llenar mi agenda sin pensar en lo que me gusta o en lo que me hace bien. Y tomarme el tiempo de, en realidad, desear algo antes de comprarlo, para pensar en ello, fantasear, soñar, prepararme para el momento cuando por fin lo obtendré, celebrar ese momento después de haberlo aspirado tanto.

También he aprendido la importancia de vaciar la mente, escuchar el silencio y, de esta forma, ver lo que la vida tiene para ofrecerme. Esto me permite apreciar por completo lo que tengo alrededor, ser consciente de cada cosa y poder elegir eso por lo que me quiero preocupar y lo que no me importa. A volver a seleccionar la música que quiero escuchar, a redescubrir, a clasificar y escoger la ropa que quiero conservar y de la que me quiero deshacer: esto también aplica para las llamadas telefónicas que me llegan, decidir cuándo quiero contestar y cuándo no; también hago esto con mi bandeja de entrada, me pregunto: “¿realmente quiero leer este correo ahora o más tarde?”. Pensar en aquellas personas con las que realmente quiero pasar tiempo y aquellas con las que no...

Cuando soy capaz de hacerle espacio en mi vida a todas esas pequeñas cosas, esos simples momentos que pueden parecer ordinarios e insignificantes, me siento más fuerte y plena.