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El intestino: tu segundo cerebro.

El eje intestino-cerebro.

La influencia del cerebro en el intestino, y del intestino en el cerebro, se ha convertido en un tema popular de gran interés científico. La conexión entre los dos es conocida como el eje intestino-cerebro, y es la razón por la cual, con frecuencia, al intestino se le conoce como “tu segundo cerebro”.

El tracto gastrointestinal tiene su propio sistema nervioso, conocido como sistema nervioso entérico (SNE), con neuronas que se comunican entre sí de la misma forma que las del sistema nervioso del cerebro. El SNE está conectado con 300 billones de bacterias de tu intestino, pues es la flora intestinal la que mantiene comunicación con las neuronas. Algunos estudios con ratones han demostrado que hay significativamente menos actividad entre las células que transmiten impulsos del SNE en ratones libres de gérmenes, comparado con ratones que tienen un balance saludable de bacteria en su intestino.

Así como en el SNE, la conexión entre el intestino y el cerebro se basa en el nervio vago. Este nervio se extiende desde el intestino hasta el cerebro a través de la médula espinal, y los científicos creen firmemente que los mensajes entre los dos pueden viajar en ambas direcciones. Esto explica por qué el estrés y la ansiedad tienen un impacto negativo en nuestro sistema digestivo, y cómo es que podemos sentir “mariposas” en el estómago o esa sensación de presentimiento. Todo esto es una señal del que se está activando el eje intestino-cerebro.

La influencia del intestino en el cerebro está también muy bien documentada; más de 70% de las personas que experimentan molestias digestivas dice que se siente emocionalmente afectada, y 90% de las personas con síndrome de colon irritable sufre, también, de efectos mentales adversos. Asimismo, se ha demostrado que las personas que sufren de depresión, ansiedad, síndrome del intestino irritable y otras condiciones tienen una flora intestinal distinta de las personas que no.

Con una relación tan fuerte entre el intestino y el cerebro, es importante que cuides de tu intestino: tanto por tu bienestar digestivo como por el emocional.

Esto demuestra la influencia que la flora intestinal puede tener en el funcionamiento del cerebro, y por qué es tan importante asegurarse de que se mantenga lo más sana posible: tanto por tu bienestar digestivo como por el emocional.